Criamos toda nuestra carne

Métodos de cuidado tradicionales

Todo aquel ganado utilizado para desarrollar nuestros productos a sido criado y cuidado en las mejores condiciones posibles durante toda su etapa de desarrollo y crianza, por estos motivos contamos con la mejor calidad porcina que encontraras en mucho tiempo.

En nuestra granja, los cerdos ibéricos crecen en libertad sobre la dehesa, una extensión de encinas y alcornoques donde encuentran bellotas, hierbas aromáticas y el espacio que necesitan para desarrollar la infiltración de grasa que hace único a nuestro jamón.
Cada animal sigue su propio ritmo. No forzamos el engorde ni acortamos los ciclos naturales. Creemos que el bienestar del cerdo se refleja directamente en la calidad del producto final.
El manejo del ganado lo realizan las mismas familias que llevan décadas conociendo estos terrenos. Su experiencia es insustituible y forma parte esencial de lo que hacemos. La dehesa que cuidamos es también un ecosistema que preservamos. Apostamos por una ganadería extensiva que respeta los ciclos del campo, favorece la biodiversidad y mantiene vivo un paisaje que es patrimonio de todos.
Durante la montanera, los cerdos se alimentan exclusivamente de bellota y pasto natural. Este período, que va de octubre a marzo, es el que determina la denominación de origen y la calidad máxima de nuestra matanza. Solo sacrificamos cuando el animal ha alcanzado su punto óptimo, nunca antes.
El resultado es un jamón con sabor profundo, aroma inconfundible y una historia detrás de cada loncha. Una historia que empieza aquí, en nuestra granja, y que llevamos con orgullo a tu mesa.